Página 31 - Economía Cafetera No. 30

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muló a diciembre de 2012 un total de 9%,
se puso en marcha el programa de Apoyo
al Ingreso del Caficultor -AIC, que recono-
ció un apoyo de $60.000 por carga cuan-
do el precio interno del café estuviera por
debajo de $650.000 por carga de 125 kg.
de café pergamino seco (c.p.s.). Posterior-
mente, con base en el nuevo paquete de
medidas aprobado en marzo 8 de 2013
en Pereira por el Gobierno Nacional, se
estableció el instrumento conocido como
Protección al Ingreso Cafetero (PIC), con
el cual se reconoce $145.000 por carga
siempre y cuando el precio base de com-
pra se encuentre por debajo de $700.000.
De igual manera, cuando el precio base
de compra sea inferior a los $480.000 por
carga, el apoyo será de $165.000. En nin-
gún caso el apoyo sumado al precio base
de compra puede superar los $700.000
por carga.
Como resultado de la implementación del
AIC/PIC, en 2012/13 se entregaron re-
cursos por $1,08 billones a más de 4,6
millones de facturas para la compraventa
de más de 8,3 millones de cargas comer-
cializadas por más de 380 mil caficultores,
ubicados en 576 municipios de los 21 de-
partamentos cafeteros. Asimismo, en 2014
se beneficiaron 334 mil cafeteros con re-
cursos por $155 mil millones que se entre-
garon a más de 2,9 millones de facturas
en la comercialización de 3,8 millones de
cargas de café pergamino seco.
CAFÉ: MODELO DE PAZ
Si se le mira desde otro ángulo, muy pertinen-
te en esta etapa de la historia de Colombia
en que la búsqueda de la paz es un propó-
sito prioritario, la caficultura constituye una
actividad irremplazable que contribuye a la
estabilidad social de las zonas en conflicto y
ha servido no solo como amortiguador sino
como opción de vida para miles de familias
en las zonas más agobiadas por la violencia.
En efecto, la toma de decisiones productivas
por parte de los agricultores tanto en el sector
cafetero como en los demás productos agrí-
colas, se ha visto afectada por la incidencia
del conflicto armado en las zonas rurales. De
acuerdo con Muñoz (2010) el conflicto crea
ambientes persistentes de incertidumbre so-
cial, política y económica principalmente en
los pequeños campesinos, a través de meca-
nismos tales como la intimidación, el dete-
rioro de los mercados locales, el desplaza-
miento forzado, apropiación de activos, y la
destrucción de infraestructura. Sin embargo,
la presencia institucional cafetera ayuda a mi-
tigar el impacto del conflicto en las decisiones
de producción y en la estabilidad social.
Los resultados de Muñoz indican que cuan-
do aumentó la presencia del servicio de ex-
tensión en las zonas rurales se incrementó la
probabilidad de mantenerse en la actividad e
incrementar la producción cafetera, y si esta
presencia ocurre en zonas de conflicto se re-
duce el nivel de producción. Mientras que en
los municipios donde la presencia institucio-
nal es menor, ocurrieron un 30% más de ata-
ques violentos y la eficiencia técnica se redujo
en 3%. Es decir, aunque el conflicto armado
tiene un efecto negativo sobre el sector ca-
fetero, la presencia institucional contrarresta
estas consecuencias negativas sobre la pro-
ducción y permite a los productores perma-