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Haciendo cuentas en la fertilización de cafetales


A la pregunta sobre cómo se coge el café, un despierto cafetero me dio una respuesta inesperada. Lo digo porque todos los presentes pensábamos escuchar una opinión sobre alternativas para cosechar el café, sin embargo él dijo:  “El café se coge con abono”. La respuesta, espontánea y valorable por supuesto, muestra la importancia de la nutrición en el cultivo del café, siempre y cuando la decisión de realizar tal práctica sea mediante un análisis técnico y económico.

El entendimiento de los siguientes ejercicios contribuye a dar claridad sobre lo que el cafetero en su dimensión integral quiso expresar. Veámoslos:

Se tomaron todos los fertilizantes en sus diferentes grados aplicados en café en el año 2012, como el 17-6-18-2, el 25-4-24- y el 15-15-15. Y se hizo el cálculo de cuántas hectáreas en producción se hubieran podido fertilizar con la información dada por Cenicafé en cuanto al número de kilos que se deben aplicar por hectárea para que el café quede bien nutrido.

Pues les cuento que solo se alcanzarían a fertilizar 127.000 hectáreas en producción y los fertilizantes valdrían 272 mil millones de pesos.

Si todo el fertilizante aplicado hubiera sido el 25-4-24 por ejemplo, se hubieran podido fertilizar 45.000 hectáreas más y los fertilizantes hubieran valido 70.000 millones de pesos menos.

Una aclaración. Un fertilizante como el 25-4-24 significa que de cada 100 kilogramos de este compuesto 25 kilogramos son de Nitrógeno, 4 de Fósforo y 24 de Potasio. El resto se refiere a materiales que completan la mezcla y que por supuesto no son nutrientes.

Veamos otro ejercicio. Cenicafé nos dice que debemos aplicar 1.200 kilogramos por hectárea en producción de un fertilizante como el 25-4-24 es decir 24 bultos cada año. Para cumplir con los mismos requerimientos nutricionales pero usando el 17-6-18-2 las necesidades por hectárea son de 35 bultos, once más que del 25-4-24 y las plantas quedan igual de nutridas.

De los resultados anteriores nos quedan varias lecciones. La primera, que estamos aplicando cantidades menores de fertilizantes a las recomendadas y una plantación de café mal nutrida no tiene la producción esperada.

 

La segunda lección es que  la diferencia por hectárea entre aplicar un 17-6-1-8-2 frente a un 25-4-2-4 es de un poco más de un millón de pesos a favor del segundo, lo que quiere decir que no hay eficiencia en la fertilización. Aplicar 11 bultos de más o transportarlos significan mayores costos. Los fertilizantes en este caso, de mayores grados  resultan más baratos en el mercado que los de menor porcentaje en la mezcla.

Si la comparación fuera entre un 25-4-24 y un 15-15-15, necesitaríamos 40 bultos de éste último y la diferencia a favor del primero sería de cerca de $1.500.000 por hectárea, además de estar botando nutrientes como el fósforo que no lo  necesitamos en grandes cantidades.

En el área cafetera colombiana, en un 65% los grados de fertilizante empleados para abonar café en producción, no son los más económicos como sí son las mezclas de fuentes simples o el citado 25-4–24.

La tercera lección es que esta columna está escrita sobre la base de una generalidad de recomendaciones para una hectárea de café en producción y lo mejor indudablemente es acudir al análisis de suelos para aplicar de manera más precisa los nutrientes adecuados. Además de poder hacer algunos correctivos de acidez y de elementos menores necesarios para una óptima productividad en un cafetal.

Por supuesto, hay fertilizantes de otros grados que cuadran muy bien en las cuentas y que también son muy eficientes, para lo cual el cafetero debe consultar al Extensionista.

Es importante hacer la aclaración de que los fertilizantes citados con base en sus respectivos grados o participaciones en las mezclas, no son de mala calidad. Son y han sido muy buenos, solo que la eficiencia de manera integral es la que nos debe llevar a tomar las decisiones más acertadas.

Ah se me olvidaba la cuarta lección, es quizás la más importante: fertilizar bien, es un excelente negocio. Fertilizar sí paga.

Carlos Aramando Uribe, Profesor Yarumo 
1996 – 2013