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Reflexiones institucionales

sobre el PIC

 

Los dineros del PIC, protección al Ingreso Cafetero, hoy en manos de los caficultores colombianos, representa el programa de más alto alcance en corto tiempo en la historia de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia. Haber entregado hoy alrededor de 850.000 millones de pesos a 360.000 caficultores en 580 Municipios de 21 departamentos, no solo ha contribuido al bienestar de las familias cafeteras colombianas, sino que a la institucionalidad cafetera el PIC le ha generado beneficios  que bien vale la pena analizar. Beneficios por demás, cuyos usuarios seguirán siendo los cafeteros colombianos.

Lo primero es dimensionar las cifras. El PIC hoy representa el 44% del precio interno del grano y por supuesto equivale a una porción importante del valor de una cosecha anual cafetera o se asemeja a los dineros entregados desde el año 2008 hasta el 2013 en el programa de crédito, llamado permanencia sostenibilidad y futuro y cuyo alcance ha ayudado a renovar 170.000 hectáreas con 200.000 créditos.  

Una cosecha anual de café dinamiza la economía colombiana, la cual genera 800.000 empleos directos y 1.600.000 empleos indirectos, y el programa de crédito de renovación de cafetales hoy ha llegado a cerca de 177.000 pequeños cafeteros, quienes han podido sembrar más de 900 millones de árboles, muchos de los cuales ya han empezado a producir.

Administrar eficientemente el PIC, solo se logra, cuando en el recorrido de años de ejecución de programas, los conceptos de transparencia, mejoramiento continuo, dedicación e innovación han tenido vigencia. No se puede improvisar para manejar esta cantidad de recursos a un número tan grande de cafeteros en tantos lugares.

A diferencia de otros sectores, la Federación asumió la responsabilidad de ejecutar un programa de semejante dimensión, aparentemente de la noche a la mañana, con el objetivo y conocimiento que sin su concurso hacer llegar el apoyo a los productores sería extremadamente dispendioso o imposible de lograr. Es una precisa prueba de una Institución que no nació ayer y que día a día se nutre de experiencia para más y mejores servicios.

Precisamente un beneficio intangible del PIC ha sido la valoración del SICA, el sistema de información cafetera. Esta herramienta de decisión en materia cafetera, ha sido el soporte que ha permitido entregar los recursos exclusivamente a productores y tomar decisiones acertadas buscando agilidad en el programa. La inmensa mayoría de los cafeteros han entendido que allí hay que estar y de manera actualizada. Hoy está el PIC, mañana será otro programa, pero la gran ventaja de  tener  el SICA, con la calidad de la información requerida, garantiza que los programas operen.

Así lo ha entendido el Gobierno, pues siente tranquilidad para entregar los recursos. Y así lo entiende el país, que ahora anda pensando en un censo agropecuario porque precisamente reconoce que no existe buena información en el campo como la que tienen los cafeteros.

Hoy el PIC le ha demostrado a esta Institucionalidad cafetera que está en capacidad de enfrentar retos y de cualquier nivel,  pues el saber que  sus colaboradores solo tiene el propósito y el exclusivo interés,  de trabajar por los cafeteros es un puntal en el resultado de los programas.  

El PIC ha demostrado una vez más la integración de todos los actores de la institucionalidad para lograr un objetivo. Los roles desempeñados por quienes aportan para que el Programa opere, cobijan una amplia gama de actividades gerenciales, administrativas, financieras, comunicacionales, tecnológicas, comerciales, jurídicas, de liderazgo,    técnicas y de campo entre otras, todos conectados con el propósito del cumplimiento del deber.

Por eso, Empleados, Líderes Gremiales, Cooperativas y Directivos de la Institucionalidad aportan y seguirán aportando para que el programa se pueda desarrollar. Como lo han hecho hasta ahora, sin descanso, en fines de semana, aportando largas horas para que los caficultores reciban su dinero de la forma más transparente y expedita posible.

El pago mismo del PIC de manera inmediata, es un ejemplo de ajuste innovador, logístico y tecnológico que hoy ocupa el segundo lugar en formas de pago del PIC y en el que 56.000  caficultores hoy hayan podido reclamar 40.000 millones de pesos. Para poder implementarlo no solo se tuvieron que superar un sinnúmero de escollos técnicos sino también jurídicos. Precisamente fueron estos últimos los que más demoraron su o implementación.

También, se ajustó la tecnología y la logística para que  hoy cerca de 6.500 cafeteros en 148 municipios hayan podido adquirir fertilizantes por 8.000 millones de pesos. Un programa que permite hoy tener el fertilizante a través de las cooperativas de caficultores en convenio con Nutrición de Plantas y pagarlo más adelante cuando los dineros, entre otros, del PIC ingresen a la cédula cafetera inteligente. Es un modelo que más adelante puede tener una potencialidad mayor en relación con otras fuentes de apoyo o ingresos a los caficultores Colombianos, pero sin duda ha sido una positiva lección aprendida.

La pregunta obvia que habría que hacer es: en esta coyuntura ¿de qué otra manera su hubiera podido entregar estos cuantiosos recursos sino se hubiera contado con el Apoyo de la Institucionalidad Cafetera? Por supuesto, en este corto camino de recorrido del PIC se han tenido que ir solucionando problemas logísticos, de cobertura, de cupos, tecnológicos y de otra índole, pero siempre la Institucionalidad ha estado ahí identificando oportunidades de mejora y presentando alternativas de solución a los diferentes retos.

Además se ha puesto en aviso a las autoridades sobre las presuntas falsas transacciones detectadas, llamando la atención de las autoridades, instaurando las primeras denuncias ante las autoridades desde febrero del año 2013. Ningún otro actor del mercado, que yo sepa, ha tomado la decisión de instaurar denuncias formales como la Federación lo ha hecho. Es que pasar del diagnóstico a los hechos es característica de nuestra institucionalidad. No nos quedamos en discursos, pasamos a la implementación.

El esfuerzo institucional ha sido inmenso. Todos en la Organización Cafetera tenemos que ver con el PIC. A la par se han venido desarrollando otros programas propios de la dinámica cafetera como es el caso de los programas de renovación de cafetales para citar solo un ejemplo  y ese programa no obstante los bajos precios y la operatividad del PIC  van muy adelante. Tener hoy renovadas cerca de 65.000 hectáreas de café con más del 80% del cumplimiento de la meta a esta fecha, simboliza la fe de  los cafeteros en un cultivo que hoy tiene unos bajos precios, pero que es,  ha sido y será  fundamental en la estabilidad socioeconómica colombiana. La mirada como lo dijo el Gerente General en la última carta debe ser de observar “el vaso medio lleno”  con nuestro café diferenciado y tener la fe de que el rumbo para bien de los cafeteros colombianos cambie.

Carlos Aramando Uribe, Profesor Yarumo 
1996 – 2013