81 veces visto

¿Por qué tener variabilidad genética en nuestras variedades de café?  

Estas son algunas de las conclusiones de expertos y autoridades cafeteras centroamericanas en relación con la situación actual de la roya del café, enfermedad que ataca a todos los países de esta región como son: México, Honduras, Guatemala, Nicaragua, San Salvador, Costa Rica, Panamá, y República Dominicana. Centroamérica hoy posee 1.828.360 hectáreas en café en manos de 877.000 productores.

Las conclusiones se resumen en las siguientes:

La epidemia de esta enfermedad se propicia porque el 63% de las plantaciones de café de Centroamérica tiene edades mayores a 20 años. Más del 80% de la superficie cafetera  está con variedades susceptibles y con un deficiente manejo agronómico.

Hay una limitada investigación, transferencia y validación de la tecnología de manera acentuada en los últimos 10 años y en los próximos 5 años el control de la roya dependerá en un 60%  de fungicidas para el manejo de la enfermedad. Es necesario establecer grandes cambios agronómicos y diseñar una estrategia en el control genético en relación con variedades resistentes.

Lo anterior se ha dado, según los Centroamericanos  por unas condiciones climáticas favorables para el desarrollo de la enfermedad, una degeneración de las variedades sembradas y un manejo agronómico inadecuado del cultivo. Sin embargo yo haría una pregunta: ¿frente a los anteriores factores que favorecen el incremento de un problema como el de la roya, la Institucionalidad qué tiene que ver? 

El panorama centroamericano descrito es francamente preocupante, a tal punto que el direccionamiento de la actividad cafetera está dirigido fundamentalmente al control de la enfermedad, no solo en relación con el mejoramiento genético, sino con todo lo que significa manejar una problema fitosanitario en variedades susceptibles, pues para ello hay que hablar de tecnologías de aplicación de fungicidas, calibración de equipos, manejo seguro de plaguicidas, estudio de fungicidas protectantes y sistémicos, metodologías de muestreos confiables prácticos y económicos,  y estudios básicos sobre la biología del agente causal de la enfermedad, un hongo llamado Hemileia vastratix.

Sin embargo, entre las variadas tareas por hacer en Centroamérica para la solución de un grave problema originado por roya la del café, hay dos actividades importantes: los estudios sociológicos y las razas de roya.

Hablemos del primero

Sociológicamente el estado de un parque cafetero de un país o una región, es una variable determinante para darle sostenibilidad social a una región, a través de una actividad como la cafetera. Me pregunto; ¿Qué significa para una población manejar una enfermedad en un cultivo con niveles preocupantes de infección, cuando la solución es solo para un año? Lo fundamental, creo, es tener un parque cafetero renovado que brinde tranquilidad para los próximos años, lo que significa un esfuerzo que debe ser ágil en el tiempo y que tenga la tranquilidad de que la investigación pensando en los productores, ofrece garantía de resistencia por varios años. 

Analicemos la segunda actividad

¿Qué hacer frente a la presencia de nuevas razas de roya? Un cultivo como el café tiene la amenaza de recibir ataques de tipos de roya para los cuales se generan unos controles que por supuesto resultan eficientes.

Sin embargo, esos tipos de roya pueden cambiar o mutar y pueden resultar más agresivos que los anteriores, para lo cual en algunas partes los remedios ofrecidos no funcionan. Esta fue una comunicación del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE) para todos sus beneficiarios:

“Por este medio se les informa que funcionarios del ICAFE ya están trabajando para hacerle frente a dos nuevas razas de Roya que se descubrieron en estudios realizados por el Centro de Investigaciones de las Royas del Café (CIFC) de Portugal a solicitud del ICAFE.

Se trata de la XXIV con predominio en Turrialba, Pérez Zeledón, Los Santos y Valle Occidental, y la XXXVI en Coto Brus y Valle Central. Estas tienen capacidad de afectar variedades de café susceptibles e inclusive a algunos materiales reportados como resistentes.

La raza XXIV posee factores de virulencia que puede atacar o afectar el material comercial susceptible que actualmente se cultiva, además de otros materiales o variedades. La XXXVI constituye una raza con mayor potencial de afectar diferentes variedades o materiales en función de tener más genes de virulencia capaces de afectar, no solamente  los materiales susceptibles que se cultivan comercialmente, sino algunos reportados como resistentes a la Roya, debido a que posee un factor de virulencia adicional”.

En respuesta a este problema en Costa Rica se les dijo a los cafeteros que se están validando controles químicos en cuanto a dosis y frecuencia, que no se recomiendan aumento de dosis y que continúen con las prácticas agronómicas de manejo recomendadas para las diferentes épocas.

La variedad Costa Rica, sembrada en ese país y en algunos sitios en Colombia, no posee la variabilidad genética que sí tiene la variedad Castillo, pues La Costa Rica se deriva de una sola línea mientras que la Castillo está conformada por una mezcla de líneas las cuales combinan diferentes genes de resistencia a la roya.

La aparición de razas de roya es un asunto normal, incluso atacando variedades resistentes. El problema se origina cuando las nuevas razas presentan mayor agresividad como ciclos de vida más cortos o mayor adaptación climática o porcentajes más altos de infección. En Colombia además de  la raza II se han presentado razas como las XVII, XXII, XXIII, XXV y XXX, sin embargo ninguna de estas razas ha presentado mayores problemas.

En Colombia, lo dice Cenicafé “se tiene la seguridad de que aun no existe una raza que haya desplazado la raza II como población dominante de la roya del café en Colombia”. Para variedades susceptibles la aparición de nuevas razas no es un problema grave, pues para ello, además del monitoreo constante el manejo integrado de la enfermedad es la solución.

Un caficultor colombiano siente que hay institucionalidad

Cuando tiene la convicción de que se trabaja en función de sus intereses, cuando los objetivos de su institución involucran programas para el desarrollo humano y la rentabilidad del cultivo, cuando tiene seguridad en lo que hace porque hay seriedad en lo que se investiga, cuando adopta una recomendación tecnológica en su finca, cuando los componentes de la cadena productiva del café en su generalidad están cubiertos como la variedad a sembrar, el manejo agronómico del cultivo y la comercialización, cuando tiene a través del servicio de extensión un acompañamiento continuo, cuando recibe información oportuna, cuando puede llegar a un lugar físico o virtual de la institucionalidad a quejarse o a proponer y cuando elige y puede ser elegido.

¿Cuándo un caficultor defiende a su institucionalidad?, ¿Lo hace frente a un requerimiento oportuno cuando se atiende?, o también cuando considera esa institucionalidad como un espacio  para participar, para construir, para mejorar y para reconocerle décadas de realizaciones y servicios.

Si bien es cierto el PIC es una importante ayuda, la operatividad del mismo involucra herramientas y resultados  de muchos años para poder ejecutarlo. No es de la noche a la mañana que un programa de esta cuantía y esta cobertura se pueda  realizar de manera eficiente y transparente por múltiples actores. Prueba de ello es la dificultad que han tenido otros sectores para distribuir eficiente y prontamente los subsidios que el gobierno aprecia.

Para empezar el Sistema de Información Cafetera (SICA) creado en 1997 es una fundamental herramienta de planeación de la organización y es la principal fuente de información para el diseño, formulación, trazado y seguimiento de políticas de competitividad y sosteniblidad de la caficultura Colombiana. Y desde hace 10 años la información del SICA ha sido objeto permanente de auditorías por entidades oficiales y privadas como parte de un seguimiento y verificación a los programas que opera la Federación. Este sistema hay que valorarlo y defenderlo. Ningún otro sector productivo ha construido una herramienta similar.

Llenaríamos muchos espacios si detalláramos los puntos a tener en cuenta para el pago del PIC. Solo la metodología para el pago de los cafeteros excedidos es un claro ejemplo de la validez de la Institucionalidad Cafetera. La propuesta metodológica aprobada por el Comité del PIC se hizo con base en los ecotopos. Estas regiones cafeteras delimitadas geográficamente en la que se encuentran condiciones predominantes de suelo, clima y relieve y donde se espera obtener una respuesta biológica del cultivo dentro de un sistema específico de uso y manejo, fueron diseñadas por un equipo de idóneos profesionales de la Institucionalidad hace 18 años.

A través de este estudio, se busca que las diferentes agrupaciones se puedan manejar como un universo muestral y que a través del diagnóstico regional sobre problemas y fortalezas de la caficultura se puedan orientar los proyectos a un uso más racional de los recursos naturales. No hay ningún otro sector del país que tenga un sistema parecido para poder realizar de forma técnica y profesional estas revisiones.

Y precisamente el Comité del PIC aprobó esta metodología porque en las visitas a fincas realizadas por el Servicio de Extensión creado en el año 1959 hay trasparencia, eficiencia y criterio para la estimación de productividades en las fincas cafeteras ubicadas en 86 ecotopos. Ningún otro sector tiene un servicio de extensión comparable al cafetero que pueda desplegarse de esta forma para este objetivo.

Todos estos puntos de análisis son posibles gracias a las realizaciones de la institucionalidad. Lo que se mira en las fincas de los excedidos son por ejemplo la presencia de variedades como la Castillo con productividades excepcionales y cuyos inicios de su investigación se iniciaron hace más de 30 años. Hoy esas variedades resistentes, apreciadas y demandadas por clientes internacionales y por productores que ya han experimentado sus bondades, se han   constituido en el principal soporte para tener una caficultura con 545.000 hectáreas con resistencia a la roya, el 57% del parque cafetero. Variedades y metas de renovación que también han sido posibles gracias a la institucionalidad cafetera.

Precisamente por existir una institucionalidad, Cenicafé ha producido variedades como la Colombia y la Castillo, donde el mejoramiento es una tarea dinámica para  monitorear la resistencia y generar nuevas combinaciones genéticas que se incluyen en nuevas variedades.

Los diferentes pagos del PIC como el pago inmediato, o a través de la cédula cafetera, o el Daviplata, o  el cheque, o el traslado a cuentas bancarias, se han podido ejecutar porque hay un camino de años de ejecuciones de la Institucionalidad en programas de entrega de recursos, lo que permite tomar experiencias y adaptarlas a las circunstancias. Ningún otro sector puede demostrar algo similar.

Todos estos elementos administrativos, tecnológicos y agronómicos comprometidos en el PIC llevan años de recorrido con las oportunidades de mejora que brindan los años. Es esa Institucionalidad la que con certeza puede poner a operar instrumentos y resultados de sus investigaciones con la seguridad en la eficiencia de los programas y la transparencia en el manejo de recursos. Es por eso que otros sectores miran con sana envidia los logros y la infraestructura que ha desarrollado la institucionalidad cafetera y que desafortunadamente ellos no disponen. Para ellos, los debates son bien diferentes: quisieran tener algo parecido a lo que los cafeteros ya tienen.

Pero para variedades resistentes lo fundamental es el mantenimiento de la variabilidad genética de las plantas en el cultivo, como en efecto la tenemos, pues una nueva raza de roya, si tuviera efectos preocupantes solo afectaría unas pocas plantas de un lote. Por eso, la importancia de ofrecer semilla certificada  de Cenicafé o distribuida por los Comités de Cafeteros.

Para lograr lo anterior, la Institucionalidad es fundamental. Una Institucionalidad que tenga claridad en su objetivo: El Bienestar de las familias Cafeteras Colombianas.

Carlos Aramando Uribe, Profesor Yarumo 
1996 – 2013